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  • Patricia S y Vanesa W

Lo que el cuerpo nos dice acerca del liderazgo (II)

[Segunda parte de una serie que resume una entrevista de Art Kleiner (Strategy and Business) a los creadores del Teatro de Presencia Social: Otto Scharmer y Arawana Hayashi, en 2017]


El TPS como mapa emocional del Sistema

S+B: ¿Cómo definiría Teatro de Presencia Social?


SCHARMER: Es un método que ayuda a las organizaciones y sistemas sociales más grandes a ponerse en contacto con la sabiduría inherente en ellos mismos, sobre las profundas estructuras interpersonales que impiden que un cambio real suceda. No es el único método, pero las veces que lo hemos usado nos ha parecido muy efectivo.


Muchas veces los líderes de negocios carecen del mapa de la experiencia emocional de una situación - quién está en el centro, quien está siendo ignorado, donde se encuentran los puntos ciegos. El teatro de presencia social crea un mapa compartido que la gente puede usar como un punto de referencia para visualizar algunos de los problemas más enraizados que impiden el progreso. La gente siente una conexión muy fuerte con el sistema como un todo. El método muestra dónde los grupos están atascados hoy, dónde es podrían ir mañana y cuáles son los problemas reales que surgen cuando nos desplazamos desde aquí hasta allá.


Taller de Teatro de Presencia Social en Chascomús, Buenos Aires

HAYASHI: Nosotros le pedimos a los individuos que están involucrados en una situación difícil que se reúnan en una habitación y expresen su parte creando una figura con sus cuerpos. Ellos no representan su propio rol si no - voluntariamente toman los roles de otros en el sistema, incluyendo a la gente clave en la organización; departamentos y categorías de personas como los proveedores, miembros de sindicatos y clientes.


Después que el primer participante creó su figura con el cuerpo que él o ella haya elegido, les preguntamos, “Si la figura en su cuerpo tuviera algo qué decir sobre esta persona, qué sería?” La respuesta es una oración desde la perspectiva del rol que está siendo actuado, por ejemplo: “yo recién me estoy asentando en esta compañía.” O “Yo no sé dónde mirar.” O “Tengo una sensación aplastante.” O “Me encuentro muy lejos del resto e ignorado.”


Entonces la segunda persona entra, encuentra su lugar en relación a la primera, hace su figura y ofrece unas palabras. Después la siguiente persona y así hasta que todos están en el mapa. Cada persona tiene que tomar la decisión de cuan grande o pequeño siente que es su figura y qué nivel ocupa, ya sea vertical u horizontal. Pueden pararse en una silla si desean, tumbarse en el suelo o sentarse en el nivel medio. Ellos mismos deciden dónde es que pertenecen en la escultura: ¿en el centro, en la periferia? ¿En qué dirección miran? A veces las personas se sienten muy desconectadas y se paran en un rincón muy alejado en la escultura, hasta incluso a veces se colocan fuera del campo de la escena.


Después de que todos los actores han entrado y formado lo que llamamos “la realidad corriente”, y han hecho expresas sus palabras, les damos una oportunidad de modificar sus figuras hasta que sientan que encajan con la presencia de los demás. Acto seguido pasan por un breve proceso reflexivo: se dan cuenta dónde es que están en la escultura y de esta manera obtienen un sentido más profundo de su propia experiencia, dejando ir sus pensamientos o planes y manteniéndose en un espacio abierto a posibilidades y al saber interno.


Muchos pensamientos empiezan a venir a nuestra mente y tratamos de suspenderlos - esto significa, considerarlos y dejarlos ir sin juzgarlos. Les pedimos a los participantes que sientan su cuerpo físico, el espacio en el que están y las relaciones entre unos y otros, sin analizar demasiado. Tarde o temprano, en algún lugar en la escultura, alguien empieza a moverse. Tal vez esta persona se estira o ajusta su postura, o tal vez se desplaza hacia otra persona y pone sus manos en sus hombros. Uno no puede predecir cuál va a ser ese primer movimiento, pero este primer movimiento es el que establece el movimiento del todo. Todos se mueven por un rato y entonces se cristalizan en otra escultura, con diferente posiciones y figuras. El cambio es basado en un saber del cuerpo en vez de en un saber de la cabeza. Esta nueva escultura ofrece revelaciones, sorpresas y más claridad en cuanto a las posibilidades de cambio.


S+B: ¿Es porque se vuelven más conscientes de ellos mismos?

HAYASHI: Tal vez. Tal vez es que se vuelven un poquito más honestos. O tal vez están simplemente expresando su propio sentido de afecto y aprecio por la vida.

Al terminar le pedimos que cada uno diga unas pocas palabras, ahora desde la nueva postura de su cuerpo y el lugar donde se encuentran en esta segunda escultura social. Después que cada uno ha hablado, otros también pueden comentar, pero solo con percepciones directas sobre qué vieron, qué sintieron o qué hicieron. Ejemplo: “Cuando vi que te diste vuelta, sentí enojo” o “Vi el cliente moviéndose muy rápidamente a la periferia”, etc. Esperamos hasta que todos hayan comentado y entonces ofrecemos un espacio de diálogo abierto sobre lo que pasó y lo que eso significa en nuestra situación.


S+B: ¿Qué dicen las posturas y el movimiento del cuerpo?

HAYASHI: Una cosa que adoro de este trabajo, es que es bello. Muchas de la personas no tienen entrenamiento como bailarines, pero hacen gestos y figuras que expresan muy profundamente lo que es ser humano y estar con otra gente. Uno puede sentir cómo la gente está conectada a la tierra, cómo perciben a otros, cómo se escuchan los unos a los otros - o no. Y esto no es una interpretación literal del lenguaje corporal, donde un tipo de movimiento supuestamente significa fuerza y otro significa debilidad, o lo que sea. Tiene más que ver con la cualidad con la que cada persona hace su gesto y entonces espera en su postura. La escultura en general nos dice qué es y cómo se siente ser un ser humano en una organización con otros; después, y con un poco de suerte la escultura final nos muestra algo que es más sano, saludable y conectado.

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